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Nota editorial |
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Fecha: 23/10/2007
Fuente: REFORMA Sección: NEGOCIOS Página (s):
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'Globaliza' el IMPI lucha antipiratería
Autor: Mario López
México negociará la firma de un Acuerdo Comercial Internacional contra la
Piratería y Falsificación (ACTA, por sus siglas en inglés) con Estados
Unidos, Japón, Canadá, la Comunidad Europea y Suiza, anunció el Instituto
Mexicano para la Propiedad Industrial (IMPI).
El ACTA, el primero a nivel internacional, establecerá compromisos entre
naciones para reforzar la lucha contra la piratería desde aduanas
dándoles facultades para actuar "ex officio"; revisar las exportaciones
para sancionar a quienes comercien piratería, intercambiar información
criminal y aduanera, así como combatir la venta de piratería vía
internet.
Tendrá una estructura similar al G-8, es decir, será un grupo de
gobiernos que se reunirá de manera periódica para establecer compromisos,
procedimientos y metas, aseguró Gilda González Carmona, directora
divisional de Protección a la Propiedad Industrial del IMPI.
"Se manejará como acuerdo, donde los gobiernos se involucrarán,
responderán y cumplirán los compromisos, pero donde aún no se tiene
establecido un sistema de sanciones", reconoció.
Sin embargo, podría, a futuro, establecerse como un esquema similar al de
la Organización Mundial de Comercio, con un organismo rector que pueda
incluso imponer sanciones, por lo que es importante negociar desde un
principio, agregó.
El IMPI será el encargado de negociar el ingreso de México al ACTA junto
con la Secretaría de Economía, la Procuraduría General de la República,
el Instituto Nacional del Derecho de Autor y Aduanas, detalló.
González Carmona estableció que en las primeras negociaciones, que se
prevén arranquen en diciembre, se buscará clarificar temas como la
solución de controversias a través de mecanismos de cooperación más que
de litigios, pues en México aún es un proceso reciente y poco utilizado,
así como esquemas para involucrar a la iniciativa privada
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Fecha: 23/10/2007
Fuente: EL PORVENIR Sección: ECONÓMICO Página (s):
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Advierte IP riesgo en manufactura al eliminarse cuotas a China
Autor: Notimex
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación
(Canacintra), Miguel Marón Manzur, solicitó al gobierno defender las
cuotas compensatorias a las importaciones de China, a fin de evitar poner
en riesgo a cadenas como la de fibra-textil-vestido, de la cual dependen
500 mil empleos.
En la presentación del Monitor de la Manufactura Mexicana, su
coordinador, Enrique Dussel Peters, advirtió de la capacidad exportadora
de China y dijo que de cancelarse las cuotas los sectores más afectados
serían los de manufacturas ligeras, como juguetes, cerillos, plásticos,
calzado y textiles.
"Los efectos pueden ser muy diversos. En algunos casos China hoy en día
está en capacidad de aumentar prácticamente en 200 veces las
exportaciones bajo cuotas compensatorias, esto sería un escenario
absolutamente amarillista, pero esa es su capacidad exportadora hoy en
día", dijo Dussel Peters.
En cuanto a los efectos de la desaceleración de la economía de Estados
Unidos, expuso que hacia este país se dirigen 77 por ciento de las
exportaciones mexicanas de manufacturas, porcentaje que podría bajar aún
más en el mediano plazo para estar en niveles de 70%.
Fecha: 23/10/2007
Fuente: EXCÉLSIOR Sección: DINERO Página (s):
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Pagan justos por consumidores
Autor: Andrew Downie
La Asociación Internacional de Comercio Justo, un grupo que reúne a
organizaciones en más de 70 países, promueve una actividad que refleja la
preocupación por el bienestar social, económico y ambiental
VARGINHA, Brasil.— Rafael de Paiva se mostró escéptico en un principio.
Si quería una certificación de “comercio justo” para su cultivo de café,
el agricultor brasileño habría tenido que adherirse a una larga lista de
reglas sobre pesticidas, técnicas de agricultura, reciclaje y otros
asuntos. Incluso tenía que demostrar que sus hijos estaban inscritos en
la escuela.
“Pensé: esto es difícil”, recuerda el humilde agricultor.
Sin embargo, la prima de 20 por ciento que recibió hace poco por su
primera cosecha de comercio justo hizo que el esfuerzo valiera la pena,
asegura Paiva, y agrega: “nos ayudó a crear una vida decente”.
Es probable que más agricultores reciban tales ofertas, en tanto los
importadores y vendedores al menudeo se apresuran a satisfacer una
creciente exigencia por parte de consumidores y activistas de adherirse a
estándares ecológicos y sociales más estrictos.
“Vemos un verdadero empuje ahora que las grandes compañías e
instituciones cambian al comercio justo”, dice Paul Rice, presidente y
director ejecutivo de TransFair USA, el único certificador independiente
de comercio justo en Estados Unidos.
La Asociación Internacional de Comercio Justo, un grupo que reúne a
organizaciones en más de 70 países, define esta práctica como una
actividad que refleja la preocupación por el bienestar social, económico
y ambiental por parte de los pequeños productores, y que no maximiza las
ganancias a costa de ellos.
Según Organizaciones Internacionales de Etiquetación de Comercio Justo,
un grupo de certificadores en todo el mundo, los consumidores gastaron
aproximadamente dos mil 200 millones de dólares en productos certificados
en 2006, un incremento de 42 por ciento respecto al año anterior, que
benefició a más de siete millones de personas en países en desarrollo.
Como la consciencia de los consumidores sobre los productos orgánicos,
hace 10 años, la consciencia del fair trade está creciendo.
Los productos de comercio justo que han visto el mayor salto en su
demanda incluyen el café, el cacao y el algodón, según Organizaciones de
Etiquetación de Comercio Justo.
Decenas de otros productos, entre ellos el té, las piñas, el vino y las
flores, son certificados por organizaciones de etiquetación, que visitan
a los agricultores para verificar que cumplan los numerosos criterios que
prohíben, entre otras cosas, el uso del trabajo infantil y las sustancias
tóxicas.
No hay un estándar gubernamental para la certificación de estas
prácticas.
Algunos productos cultivados bajo este marco llevan también la etiqueta
de orgánicos, pero la mayoría no la lleva. Una importante diferencia es
el enfoque de las etiquetas: orgánico se refiere a cómo es cultivada la
comida, mientras que el comercio justo se preocupa principalmente por las
condiciones de los agricultores y sus trabajadores.
Las grandes cadenas comercializan éste café en distintos grados.
Todos los McDonald’s de varios estados del noreste de Estados Unidos
venden solamente café de producido bajo este estándar. Asimismo, el año
pasado, Starbucks dijo que compró 50 por ciento más grano de comercio
justo que en 2005.
Estos productos representan aún un minúsculo porcentaje del comercio
mundial, pero están creciendo.
Solamente 3.3 por ciento del café que se vendió en Estados Unidos el año
pasado estaba certificado en cuanto al comercio justo, pero eso fue más
de ocho veces más que el nivel de 2001, según TransFair USA.
Algunos críticos de esta tendencia mundial afirman que trabajar con miles
de pequeños agricultores vuelve difícil una estricta adherencia a las
reglas del mismo.
Otros alegan que el café de comercio justo es igual de explotador y
convencional, en especial en países que producen los granos de más alta
calidad, como Colombia y Guatemala.
Los agricultores de comercio justo en dichos países pagaron apenas un
poco más que sus similares en Brasil, a pesar de que sus cultivos se
convirtieron en marcas de gourmet, por lo que se venden a un elevado
precio, según Geoff Watts, vicepresidente para el café de Chicago’s
Intelligentsia Coffe & Tea, una importadora de este grano.
Sin embargo, en Brasil, una nación con poco café de primera clase, la
sociedad entre los pequeños productores y los grandes vendedores al
menudeo crea una mejor combinación, según Watts.
Los agricultores de comercio justo en Brasil reciben por lo menos 1.29
dólares por cada libra (.45 kilos) de café, en comparación con la tarifa
actual del mercado de aproximadamente 1.95 dólares por libra, señaló
Sydney Marques de Paiva, presidente de Cafe Bom Dia.
La mayoría de los cultivadores de café están organizados en cooperativas,
y parte de esa prima es canalizada de vuelta a la comunidad, para
financiar proyectos como escuelas o agua potable.
Como la mayoría de los más de tres mil miembros de su cooperativa —y tres
cuartas partes de los cultivadores de café en todo el mundo—, Paiva, el
productor de café (sin ninguna relación con De Paiva), siembra menos de
10 hectáreas de terreno.
Produce aproximadamente 200 sacos de 60 kilos para la cooperativa, 70 por
ciento de ellos vendidos como comercio justo a Cafe Bom Dia.
La compañía compraría más si hubiera un mercado mayor para el café que se
produce bajo estas reglas, afirmó. El cultivo de comercio justo le generó
a Paiva unos 258 reales (139 dólares) por saco, en comparación con unos
230 reales por los sacos no certificados. Este año, eso representó para
él tres mil 920 reales (dos mil 116 dólares) adicionales, una cifra
enorme aquí, en las empobrecidas montañas de Minas.
“Ha sido grandioso para nosotros”, dijo Paiva con una gran sonrisa sin
dientes. “Ahora llamo a las personas de mi cooperativa como mi familia”.
Los agricultores de Brasil esperan aumentar sus productos de comercio
justo. “Todos hacen lo mejor que pueden para cumplir el estándar, para
que podamos vender nuestro café con el sello”, dice Conceicao Peres da
Costa, uno de los cultivadores de de la cooperativa. “Todos quieren ganar
más”.
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